Mi primera terapia cognitivo conductual sobre sueño

Uno cree que sabe dormir.
Como respirar.
Como parpadear.
Como poner cara de “todo bien” cuando no todo está bien.

Hasta que un día acabas en una sala del Hospital Virgen Macarena, en una terapia grupal pionera para el insomnio, rodeado de gente que tampoco duerme como antes y con la sospecha común de que algo tan básico como cerrar los ojos se nos ha ido complicando con la edad, el estrés y la vida misma.

Entré pensando que me iban a decir: “relájate y listo”.
Salí entendiendo que el sueño es bastante más sofisticado que apagar un interruptor.

😴 Spoiler: con los años dormimos peor (pero no es culpa nuestra)

Una de las primeras cosas que nos explicaron —con ciencia y sin drama— es que al cumplir años perdemos capacidad para dormir de forma continuada.

No porque nos volvamos maniáticos, sino porque el cuerpo cambia:

  • Aumenta el sueño ligero

  • Disminuye el sueño profundo

  • Nos despertamos más veces durante la noche

  • Y encima pretendemos dormir como cuando teníamos veinte

Es decir: queremos Netflix en 8K con una antena de los 90.

También nos dejaron algo claro:
👉 No todas las personas necesitamos las mismas horas de sueño.

Hay quien funciona bien con seis.
Otros con siete y media.
Otros necesitan ocho y si les quitas media hora parecen un extra de The Walking Dead.

Compararse es una trampa.
Tu vecino duerme cinco horas y corre maratones.
Tú duermes siete y te levantas como si hubieras combatido en Mordor.
No es injusto: es biología.

🧠 Las famosas “3P”: el triángulo del insomnio

Otro momento interesante de la sesión fue cuando aparecieron las llamadas 3P del insomnio. No son un grupo musical, aunque podrían girar de pueblo en pueblo arruinando noches.

Las 3P explican por qué el insomnio empieza, se activa y se queda a vivir contigo.

1️⃣ Predisponente

Es lo que ya traes de serie.

Tu personalidad, tu forma de reaccionar al estrés, si eres más nervioso que Alvin y las ardillas con café, si tu familia ya tenía problemas de sueño, si tu cabeza tiende a ir más rápido que el último modelo de un Ford Mustang.

Vamos: el terreno de juego donde luego se planta el problema.

2️⃣ Precipitante

Es el detonante.

Un nacimiento.
Una enfermedad.
Un problema laboral.
Una pérdida.
Una mudanza.
Una factura emocional sorpresa.

Algo pasa y tu sueño dice: “a partir de hoy vamos a hacerlo todo más difícil”.

Aquí el insomnio suele empezar con sentido: estás en alerta.

3️⃣ Perpetuante

Este es el más traicionero.

Son las cosas que hacemos intentando dormir mejor… y que lo empeoran:

  • Mirar el reloj cada dos minutos

  • Forzarse a dormir

  • Quedarse en la cama luchando con la almohada, como si fueras el último guerrero de pressing catch

  • Vivir pendiente de si hoy tocará noche buena o noche zombie

  • Convertir el dormir en un examen

El problema ya no es solo lo que pasó, sino cómo reaccionamos después.

Es como si el insomnio al principio viniera de visita y luego le diéramos llaves de casa.

🏥 Terapia grupal: no duermes, pero al menos no estás solo

La experiencia en la primera sesión fue curiosa: nadie estaba allí por moda. Estábamos por cansancio. Por acumulación. Por noches repetidas sin descanso real.

No se respiraba dramatismo, sino algo mejor: normalización.
Entender que no eres raro.
Que no eres débil.
Que tu cuerpo no te odia: está intentando adaptarse mal a demasiadas cosas.

Sales sin dormir más, pero pensando distinto.

Y a veces eso ya es empezar a descansar por dentro.

✍️ Dormir menos… pero entender más

Esta terapia no promete milagros. Promete comprensión, estructura y paciencia. Tres cosas que el insomnio suele robarte.

Yo sigo teniendo noches torcidas.
Migrañas con personalidad propia.
Cerebro nocturno freelance.

Pero ahora sé algo importante:
no es solo que no duerma,
es cómo me relaciono con no dormir.

Antes de terminar, me gustaría que leyerais un extracto de la noticia que se publicó en el Diario de Sevilla, cuando esta terapia se puso en marcha por primera vez en Andalucía:

“La técnica, considerada primera opción de tratamiento a nivel mundial y pionera desde este centro en la sanidad pública y privada andaluza, según la responsable de la Unidad de Sueño de Neurofisiología Clínica del centro, María Aguilar, se basa en una terapia grupal, organizada en unas seis u ocho sesiones, con una periodicidad semanal y una duración de aproximadamente una hora y media, dividida en cuatro bloques: trabajo conductual, trabajo cognitivo, técnicas para la higiene del sueño y retirada o modificación de la medicación de los pacientes. En la unidad advierten de que esta terapia, estructurada y abordada desde estos cuatro bloques, es muy difícil encontrarla, básicamente, en ningún centro sanitario de España"

Y escribirlo aquí forma parte del tratamiento no oficial pero muy recomendado: sacar fuera lo que antes solo hacía ruido dentro.

Así que este blog también duerme mal,
pero al menos ya sabe por qué.

Y agradecer a todo el equipo de Neurofisiología y de la Unidad del Sueño del Virgen Macarena por esta oportunidad

Nos seguimos leyendo. 🌙

Anterior
Anterior

Establece tu ventana de sueño: dormir menos para dormir mejor

Siguiente
Siguiente

Este blog viene con receta terapeútica