Primera semana con terapia: disciplina, nariz rebelde y lunes criminales
Siete días aplicando la terapia cognitivo-conductual: acostarme tarde a propósito, levantarme temprano sin ganas, registrar cada noche como si fuera un experimento… y descubrir que el sueño se entrena, aunque los lunes sigan siendo sospechosos habituales.