El insomnio no es una enfermedad, es el síntoma que no se quiere escuchar
Hace semanas que no escribo.
Sí, lo sé. Yo también me he echado de menos.
Pero entre viajes ✈️, eventos especiales 🎭, algo de trabajo (lo justo para no perder la costumbre) 💻 y ese caos bonito que a veces es la vida… pues oye, que no me ha dado la gana. O mejor dicho: no me ha dado la mente.
Y ahora vuelvo. Porque claro, el insomnio nunca se va del todo. Solo se toma descansos estratégicos. Como yo.
🌙 El insomnio no es el enemigo (aunque te caiga fatal)
Durante mucho tiempo pensé que el insomnio era el villano de esta historia.
El malo. El culpable. El que venía a arruinarme las noches y, de paso, los días.
Spoiler: no.
El insomnio no es una enfermedad en sí misma. Es más bien como ese amigo pesado que aparece sin avisar para decirte:
“oye, que aquí hay algo que no estás mirando”.
Y tú:
“sí, sí, mañana lo veo, ahora déjame dormir”.
Pero no. No te deja. Porque para eso ha venido.
🧬 Lo que aprendí (hola, Virgen Macarena)
Después de pasar por consulta en el Virgen Macarena (sí, uno ya hace turismo médico también 🏥✨), empiezas a entender cosas.
Palabra clave: hiperarousal.
Suena a nombre de grupo indie, pero no.
Es básicamente tu cuerpo diciendo:
“estoy en modo alerta máxima aunque estés en pijama y con la luz apagada”.
Tu cerebro activado.
Tu cuerpo tenso.
Tu sistema nervioso como si estuvieras huyendo de un león… pero lo único que tienes delante es el techo.
Maravilloso.
⚡ Cuando tu cuerpo va a 200 y tú solo quieres dormir
Lo curioso es que muchas veces no hay “motivo evidente”.
No hay drama. No hay tragedia. No hay nada urgente.
Pero el cuerpo está en modo:
🚨🚨🚨 ALERTA 🚨🚨🚨
Y claro, así no hay quien duerma.
Ahí es cuando empiezas a entender que el problema no es la noche.
Es todo lo que hay detrás.
El ritmo.
El estrés acumulado.
Las emociones no procesadas.
Ese “ya luego lo gestiono” que llevas diciendo meses.
🌗 La gran lección: después de noches malas… vienen noches buenas
Esto, que parece una frase de taza de Mr. Wonderful, resulta que es verdad.
Después de noches malas… vienen noches buenas.
Y luego otra mala.
Y luego una medio decente.
Y luego una gloriosa que te hace sentir invencible.
El sueño no es lineal.
La vida tampoco.
Y entender esto cambia mucho el juego.
Porque dejas de luchar contra cada mala noche como si fuera el fin del mundo…
y empiezas a verla como parte del proceso.
(Sí, suena muy zen. Yo tampoco me lo creía).
🪞 El insomnio como espejo incómodo
Al final, el insomnio no viene a fastidiarte.
Viene a enseñarte.
Lo que pasa es que enseña fatal.
A las 3:47 de la mañana.
Sin previo aviso.
Y sin botón de “posponer”.
Pero si rascas un poco…
ahí hay información.
Sobre cómo estás.
Sobre lo que necesitas.
Sobre lo que estás ignorando.
Y claro, eso ya no gusta tanto.
💤 Volver a escribir (y a dormir… más o menos)
Así que aquí estoy otra vez.
Escribiendo.
No porque todo esté resuelto.
Sino porque ahora entiendo un poco más el caos.
El insomnio sigue apareciendo, sí.
Pero ya no lo veo como el enemigo.
Ahora es más bien…
un mensajero bastante pesado.
Y oye, a veces hasta le hago caso.